Embarazo y Crianza


En su libro “Criar hijos confiados, motivados y seguros”, la psicóloga especialista en crianza Maritchu Seitún explica cómo inspirar seguridad en sí mismos a nuestros hijos desde su más tierna infancia. Aquí, una charla con la autora.



Por Cecilia Alemano


Como mamás en épocas vertiginosas, a veces nos encontramos haciendo equilibrio en la crianza de nuestros hijos.

En el afán de que se desarrollen y destaquen, los cargamos de expectativas de éxito que quizás no coinciden con su deseo; les infundimos miedos, cuando en realidad queremos darles confianza y les pedimos que se quieran a sí mismos, cuando nosotras mismas tenemos la autoestima por el piso.

Éstas y otras cosas observó la psicóloga especializada en niñez y adolescencia Maritchú Seitún en su consultorio: “Trabajando con chicos y sus padres, y acompañando el crecimiento de mis propios hijos, fui encontrando temas que me parecía importante hacer conocer a la gente que me consultaba”, cuenta en diálogo con el Círculo de Mamás Huggies.

Así nació su libro “Criar hijos motivados, confiados y seguros”(Editorial Grijalbo).
¿Hasta qué edad aproximada del niño la mirada "enamorada" de la madre es crucial?

Esta mirada enamorada es esencial durante los primeros años; es bastante fácil tenerla hasta que los chiquitos llegan a los "terribles dos", pero a partir de allí se puede complicar; sigue siendo necesaria durante la infancia y adolescencia (cuando se vuelve a hacer bien complejo lograr tenerla) y es un placer durante muchos años.

Todavía hoy me encanta ver la cara encantada de mi madre ante algún logro mío grande o chiquito...

De todos modos, como dice el célebre pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott, alcanza con que seamos padres "suficientemente buenos", es decir, que podamos tener y perder esa mirada enamorada hacia los hijos, sin que necesariamente implique el derrumbe de su autoestima.

Ellos nos tienen paciencia y nos dan muchas oportunidades, pero ¡no abusemos!



¿Cuál es la clave para darle confianza sin sobrecargarlo de expectativas y exigencias?

La clave está en adecuadas autoestima y confianza en nosotros mismos que nos permitan tener expectativas acordes a cada edad y a cada chico en particular, no exigir más de lo que ellos pueden, y esperarlos hasta que estén listos para responder, sin necesitarlos (nosotros) como "pruebas" de nuestro valor o de nuestra idoneidad como padres.

¿Y si creemos no tener esa idoneidad?



Ahí nos pueden ayudar los libros para padres, reunirnos con otros padres en situaciones parecidas, para poder pensar con otros e incluso revisar las pautas con las que fuimos educados para saber si las elegimos, las descartamos o encontramos una versión propia "corregida y mejorada" para criar a nuestros hijos.

¿Qué pasa con la autoestima del chico en los casos de padres (y madres) desapegados o poco presentes?

Progenitores poco presentes no necesariamente son poco apegados. Creo que padres y madres desapegados hacen sentir a los chicos que valen poco; el pensamiento subjetivo de los más chiquitos no les permite saber que el error es de los padres, ellos creen que reciben lo que merecen, es decir no ser bien mirados o queridos.

Los padres poco presentes por motivos de trabajo o dificultades que los alejan de su casa, a veces encuentran la forma de estar "presentes en ausencia" como el padre del cuento "Un nudo en la sábana", que con tres trabajos para sostener a su familia, ataba un nudo en la sábana de su hijito cada noche para hacerle saber que había estado allí con él.

También hay progenitores poco presentes por desapegados (y no porque sus responsabilidades no les permiten estar con sus chicos todo lo que quisieran).

A veces cuesta entender ese fragmento de El Principito, en el cual el zorro le explica que “domesticar” significa “crear lazos”:“seré para ti único en el mundo, serás para mí único en el mundo... el tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante...".

¿Conclusión? Autoestima y confianza parecieran ser las claves para estimular un buen desarrollo emocional de nuestros hijos.

Suena simple, pero no lo es tanto. A la hora de observar nuestras propias conductas y emociones también podremos aprender nosotros junto a ellos. En definitiva, de eso se trata...

Fuente: artículo publicado en http://www. circulohuggies.com.ar

 

En nuestra Librería virtual pueden leer una reseña sobre este libro.

 

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