Embarazo y Crianza

LOS SIETE PECADOS CAPITALES DE LOS PADRES Y EDUCADORES: Castigar cuando esta enojado y establecer limites sin explicación alguna

Una niña de ocho años estaba una vez con algunas amigas en un centro comercial cercano a

su escuela. Vio dinero en el mostrador de una tienda y lo tomo. Un vendedor la vio y la llamo

ladrona. Agarrándola por el brazo, la llevo llorando con sus padres.

Los padres estaban desesperados. Algunas de las personas más cercanas a ellos pensaron

que le pegarían a su hija y la castigarían. En vez de eso, los padres decidieron venir conmigo

para saber que hacer. Tenían miedo de que su hija desarrollara una cleptomanía y tomara

cosas que no le pertenecieran.

Aconseje a los padres no sobredramatizar el incidente. Los niños siempre cometen

errores, pero lo importante es saber que hacer en esos casos. Les recomendé que

convencieran a su dulce hija de no volver a hacerlo que no la castigaran. Les dije que

hablaran con ella en privado y le explicaran las consecuencias de sus acciones. En seguida,

les pedí que la abrazaran porque ella ya estaba abrumada por lo que había sucedido.

Además, les dije que si querían transformar el error en un gran momento educacional,

debían tener reacciones inolvidables. Los padres pensaron en esto y tuvieron un gesto

excepcional. Como el valor de lo robado era poco, dieron a su hija el doble del dinero que

había tomado, y le demostraron elocuentemente que ella era más importante para ellos que

todo el dinero del mundo. Le explicaron que la honestidad es la dignidad del fuerte.

Esta actitud permitió que la niña meditara. En vez de archivar en su memoria el hecho

de que era una ladrona y un castigo severo por parte de sus padres, registró un recuerdo de

aceptación, comprensión y amor. El drama se transformó en romance. La niña nunca olvidó

que, en un momento difícil, sus padres le habían enseñado y amado. Cuando cumplió 15 años

abrazo a sus padres y les dijo que no había olvidado ese poético momento. Todos rieron. No

había cicatrices.

Otro caso no tuvo el mismo final. A un padre lo llamaron a la estación de policía porque

un guardia de seguridad había visto a su hijo robando un CD en una tienda departamental. El

padre se sintió humillado. No se dio cuenta de cuán angustiado estaba su hijo y que una falla

es una oportunidad excelente para revelar su madurez y sabiduría. En vez de eso, abofeteo a

su hijo frente a los policías.

Cuando llegaron a casa, el hijo se encerró en su cuarto. El padre intentó derribar la

puerta porque se dio cuenta que su hijo estaba tratando de matarse. Sin pensarlo, el

muchacho se quitó la vida, pensando que era el peor de todos los seres humanos. El padre

hubiera dado todo para volver el tiempo atrás; nunca pudo perdonarse el haber perdido a su

amado hijo.

Por favor, nunca castigue cuando este enojado. Como he dicho, no somos gigantes, y en

los primeros 30 segundos de ira somos capaces de lastimar a la gente que más amamos. No

permita que su propia ira lo esclavice. Cuando sienta que no puede controlarse, aléjese; de lo

contrario, reaccionará sin pensar.

El castigo físico se debería evitar. Si se diera una azotaina, debería ser simbólica y seguida

de una explicación. No es el dolor de las nalgadas lo que estimulará la inteligencia de un niño

o de un adolescente. La mejor forma de ayudarles es inducirlos a repensar sus actitudes,

penetrar dentro de si mismos y aprender a ser más empáticos.

Al practicar este tipo de educación, usted estará desarrollando las siguientes

características en la personalidad del joven: liderazgo, tolerancia, reflexión y seguridad en

momentos de turbulencia.

Si un joven ha herido sus sentimientos, hable con él al respecto; si es necesario, lloren

juntos. Si su hijo ha fallado, discuta las causas de la falla, concédale el beneficio de la duda.

La madurez de una persona se evidencia por la manera inteligente en que corrige a alguien.

Podemos ser los héroes o los flageladores de los jóvenes.

Nunca establezca límites sin dar explicaciones. Este es uno de los pecados capitales más

comunes cometidos por los educadores, tanto padres como maestros. En momentos de ira, la

tensa emoción bloquea los campos de la memoria. Perdemos nuestra racionalidad.

¡Deténgase! Espere hasta que descienda su temperatura emocional. Para educar, use primero

el silencio y después las ideas.

El mejor castigo es el negociado. Pregunte a sus hijos que merecen por sus errores.

¿Se sorprenderá! Ellos reflexionarán sobre sus actitudes y tal vez se den a si mismos un

castigo más severo del que usted les hubiera impuesto. Confíe en la inteligencia de los niños

y los adolescentes.

Castigar por medio de la prohibición de salir, de privar o limitar, solo educa si no es

excesivo y si estimula el arte de pensar. De otra manera, es inútil. Los castigos solo son útiles

cuando son inteligentes. El dolor por el dolor es inhumano. Cambie sus paradigmas

educacionales. Elogie al joven antes de corregirlo o criticarlo. Dígale lo importante que es el

para usted antes de señalar el error. ¿Cuál será el resultado de esto? Que aceptara mejor sus

observaciones y lo amara por siempre

 

Dr. Augusto Cury

Fuente: elconocimientosecomparte.blogspot

 

Visitas: 267

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Embarazo y Crianza para agregar comentarios!

Participar en Embarazo y Crianza

Comentario de Ma. de Lourdes Sánchez Vargas el agosto 14, 2011 a las 3:07am

La importancia de actuar con asertividad permite el no causarle daño a los pequeños, cada desición que se ejecute marca para siempre, gracias por demostrarnos con ejemplos las acciones que padres y maestros debemos retomar ante estas situaciones que se dan, y  en ocasiones se realizan por curiosidad y sin autonomia moral. Felic itaciones por el artículo muy preciso y acorde a interéses sociales y educativos. 

Comentario de Héctor Raúl el julio 29, 2011 a las 12:48am

Bueno... Gracias...

 

Comentario de María Inés Rivas el julio 28, 2011 a las 4:47pm
Me pareció muy bueno el artículo y me hizo recordar un incidente que sucedió en la escuela donde trabajaba. Uno de mis alumnos llegó muy enojado a la escuela porque había sido suspendido y quería agredir a la directora. en ese momento llega la policia, yo ya había logrado calmar a mi alumno, pero uno de los agentes entra a mi salón y me sacan a mi alumno a la rastra e intento detenerlos pero no pude, entonces me fui con el a la comisaría. En conclusión el me agradeció mi comprensión y el haber entendido sin castigar su error, pero los adultos pueden reflexionar de la misma forma?? Nadie se hizo cargo de semejante abuso, el Asistente social renunció y la directora solo pidió disculpas a la inspectora. Yo era la prof. de Inglés....
Comentario de María Elena López el julio 25, 2011 a las 9:31pm

Es frecuente observar como los mayores se limitan a castigar sin escuchar razones, qué distinto cuando se propicia el diálogo en un clima de amor y contención, favoreciendo la reflexión y el cambio.

Visita Excellere Consultora Educativa

*****************************

ENCUESTA

 

© 2018   Creado por Embarazo y crianza.   Tecnología de

Informar un problema  |  Términos de servicio